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wendy vasquez

LOS JOVENES DE HOY DÍA

Los adolescentes no se destacan por sus destrezas comunicativas, especialmente con sus padres y otros adultos que los quieren, frecuentemente sienten que pueden comunicarse mucho mejor con quien sea, con tal que no sean sus padres aunque sean padres maravillosos. Tienden a ser muy reservados, cuando los padres saben dónde están sus hijos y qué están haciendo, los adolescentes corren menos riesgo de tener malas experiencias, incluyendo drogas, uso de alcohol y tabaco; actividad sexual y embarazo; delincuencia y violencia. La clave, está en ser curioso pero no interferir, en esforzarse por respetar la privacidad de su hijo al establecer confianza y acercamiento emocional.

En cuanto a la libertad los padres también reconocen que lo que más les cuesta es ponerles límites a estos hijos que de repente los enfrentan, los pelean y los desafían a diario. Del otro lado, sólo una pequeña minoría de chicos admite sentirse inseguro cuando sale, el resto dice que "no pasa nada" y que son los padres los que los llenan de miedos.

También hay el tipo de padres que dicen que la libertad o los permisos para salir  fiestas  con sus amigos se ganan o se conquista, hay unos que dicen sales si traes buenas notas del colegio o la universidad, hay otros que le ponen ciertas responsabilidades a sus hijos en cuanto a la limpieza de su cuarto, o ciertas actividades.

Por eso se recomienda que la responsabilidad de los padres en la prevención; apuntar a no dejarse sobrepasar por los problemas ni bajar los brazos ya que sin una forma comprometida de vida es muy difícil considerar el ejercicio de una libertad responsable.

La firmeza es el fruto de la convicción de que es posible un cambio positivo y para ello es necesario estar atentos a construir un diálogo que fomente espacios de desarrollo crítico. Por el contrario, la rigidez es el rostro de la debilidad. Y el abandonismo, implica una ausencia total de modelos adultos referentes. Bajo una perspectiva permisiva social, nuestros adolescentes quedan abandonados y expuestos.

No hay duda de que cuando los jóvenes pasan de la niñez a la adolescencia, tienen necesidades innatas de espacio e independencia. Cada una de estas necesidades alimenta una importante búsqueda de identidad personal y un grupo de compañeros con el cual identificarse en esta etapa del desarrollo. Pero ninguna exige el abandono emocional que con frecuencia acompaña los años de la adolescencia.

En realidad, los adolescentes desean con todas sus ganas que los adultos se den cuentan y aprecien de su avance hacia la madurez. Sin embargo, en medio del frenético ritmo de vida actual, nos olvidamos o simplemente no ofrecemos las celebraciones de transición significativas y rituales de la recién descubierta independencia y responsabilidad hacia la familia y la comunidad que marcaron la transición para generaciones anteriores.

 

 

 

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